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San Pedro Chimay
Municipio: Mérida

Hacienda de gran hermosura, deleite de las personas amantes de la historia, su estilo es un tanto diferente por la construcción especial de los arcos que se encuentran a la entrada. Está situado al sur de la ciudad en el kilómetro 7 de la carretera Mérida-Timucuy.

Está rodeada por sencillas viviendas que conforman el pueblo del mismo nombre. Las familias que habitan esta zona permanecen preferentemente dentro de sus casas dada la escasez de zonas arboladas que prodiguen sombra.

Se desconoce la fecha de fundación de la hacienda. Sabemos que en 1852 el visionario hombre de negocios Juan Miguel Castro, fundador del Puerto de Progreso, se aventura en la reconstrucción de este pequeño emporio en honor a doña María de Jesús Lara, su esposa.

Entrando se distingue una placa que tiene el siguiente grabado "San Pedro Chimay" dedicada a Doña Maria Jesús - Hará - Juan Miguel Castro. Fue reedificada en el año de 1852.

Juan Miguel Castro tenía cierta debilidad por las relaciones internacionales, principalmente debido a las jugosas sumas que en aquel entonces se manejaban gracias a la exportación de la fibra de henequén hacia Estados Unidos. A su ambicioso carácter se atribuye el abandono del puerto de Sisal como único punto de partida hacia el mercado internacional.

En uno de sus viajes hacia la costa planeó obsequiarle a su esposa la imagen que hasta la fecha venera el pueblo, un San Pedro originario de España, que bendijera a la comunidad cristiana de la que ellos formaban parte.

El matrimonio Castro Lara recibió a la Emperatriz Carlota en 1865. Ella, regocijada con el trato recibido en Yucatán, se digna colocar la primera piedra de un altar que hasta la fecha se conoce como "La Gruta".

La infraestructura de esta hacienda henequenera se acrecentó paulatinamente. Dicen que llegó a producir mucho más fibra que las de sus alrededores.

Nos consta, eso sí, que tiene dos calderas y dos chimeneas, a diferencia de la gran mayoría que cuenta con una de cada una.

La arquitectura de los principales edificios data de la época colonial, aunque a partir de siglo XIX ha venido sufriendo transformaciones. El antiguo casco, completamente restaurado, sirve como escenario de fiestas familiares y reuniones sociales.

Ha sido restaurada recientemente como se puede apreciar en la construcción de la explanada realizada con ladrillos modernos y el techo con vigas de madera y cemento blanco.

En el costado izquierdo de la casa se localiza la iglesia, estando rodeada por grandes árboles frutales, creando un bello paisaje.

Para los propietarios, los Seijo, la hacienda es considerada como campestre, ya que cuenta con una linda alberca y una productiva huerta.

Ubicación