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Cenotes y aguadas

Los cenotes son profundos pozos naturales. Constituyen quizá, el fenómeno natural más interesante de Yucatán. Sin ellos el antiguo pueblo maya hubiera carecido de agua suficiente, pues no hay ríos ni lagos de importancia en Yucatán. Estos pozos fueron llamados ts´onot por los mayas, y su significado literal es hoyo o agujero en el suelo.

La rocas que existen en la llanura yucateca son conocidas como sedimentarias de tipo calizo, lo que provoca que al infiltrarse el agua de las lluvias a través de las hendiduras del suelo, las rocas se vayan desgastando poco a poco, y a través de cientos de años se formen grandes cavernas o depósitos de agua, hasta que finalmente colapse el techo de la caverna dejando ver sus interiores.

Las aguadas no están tan bien definidas como los cenotes. Algunas son artificiales y otras, naturales. Las naturales pueden ser permanentes o existir durante la época de lluvias únicamente. Las artificiales fueron construidas, aparentemente, por los mayas para la conservación del agua durante la seca. La mayoría de las aguadas son poco profundas comparadas con los cenotes.

Los cenotes pueden ser divididos en cuatro tipos:

Cenote semiabiertos

Semiabiertos o en forma de cántaro

Cenote abierto

Abiertos, de caída libre

Antiguo cenote

"Antiguos cenotes", o aguadas

Cenote tipo caverna

Tipo caverna

Los cenotes jugaron un papel determinante en el desarrollo de la civilización maya. Grandes asentamientos de esta cultura se formaron en torno a estas cavidades, y constituían lugares sagrados para ellos, representando la entrada al inframundo espiritual. En el fondo de éstos se ha encontrado abundante cantidad de ofrendas y joyería que aparentemente fue arrojada a las profundidades después de sacrificios humanos. También se han hallado restos de cerámica y de utensilios destinados a ceremonias religiosas.

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