Los humedales costeros y manglares del estado de Yucatán constituyen ecosistemas estratégicos por los servicios ambientales que proporcionan, entre los que destacan la protección de la biodiversidad, la captura de carbono, la regulación hidrológica, la protección de la línea de costa y el sustento de actividades productivas como la pesca. Sin embargo, estos ecosistemas presentan procesos de degradación derivados principalmente de la alteración de los flujos hidrológicos ocasionada por infraestructura carretera, bordos costeros y otras obras que obstruyen la circulación natural del agua.
En la zona costera del estado se han identificado múltiples obstrucciones al flujo hidráulico que han provocado el deterioro de los manglares, la acumulación de sedimentos, la eutrofización de cuerpos de agua y la pérdida de conectividad ecológica. Esta situación ha contribuido a la disminución de la superficie y funcionalidad de los humedales, afectando la capacidad de estos ecosistemas para mantener la biodiversidad y proveer servicios ambientales esenciales.
Asimismo, la degradación de los manglares genera impactos negativos sobre las comunidades costeras, particularmente en aquellas actividades económicas vinculadas a la pesca, debido a que numerosas especies de importancia comercial dependen de estos ecosistemas durante etapas fundamentales de su ciclo de vida. Lo anterior incrementa la vulnerabilidad ambiental, económica y social de las localidades ubicadas en la zona costera.
Ante esta situación, resulta necesario implementar acciones de restauración ecológica e hidrológica que permitan recuperar la funcionalidad de los humedales costeros y manglares, fortalecer la resiliencia de los ecosistemas frente a los efectos del cambio climático e involucrar a las comunidades locales en actividades de conservación y restauración ambiental mediante mecanismos de apoyo y corresponsabilidad.